¿Cuando?
Aprovechar las primeras horas de la mañana, hace que tengamos
energía suficiente
para desarrollar nuestra tarea, eso sí, si previamente
hemos descansado lo
necesario estudiar es una tarea que debe alternarse
con otras, como comer, hacer
ejercicio, etc. “De noche no tenemos otra opción que
la de estudiar, o al menos
intentarlo. Debemos pensar que nuestro cuerpo está
hecho para descansar a esas
horas” Si no
has descansado, hazlo y estudia por la tarde, si puedes superar la
siesta, sagrada para muchos estudiantes y fundamental
para acabar el día con las
fuerzas necesarias”. En este caso, la tarde puede ser
tu gran aliada.
¿Donde?
La mayoría de
los estudiantes prefiere estudiar en la
comodidad del
propio hogar. La habitación es un lugar
perfecto para
ello, ya que es tu propio espacio y puedes
adaptarlo como
mejor te interese. El silencio es
imprescindible
para poder estudiar y concentrarse
debidamente,
aunque en ocasiones puede que tu casa
(si vives con más gente o tienes vecinos
ruidosos) no sea el
oasis de calma
que estés necesitando.
Las bibliotecas son espacios perfectos para el
estudio, ya
que permiten
tener a mano todo el material necesario.
¿Como?
Las investigaciones demuestran que es mucho más eficaz
realizar sesiones de estudio más cortas, de unos 20-30 minutos, a lo largo de
varias semanas, que estudiar seguido durante horas en un mismo día o unos
cuantos días.
Los estudios científicos han demostrado que las
sesiones de estudio prolongadas durante la noche afectan negativamente a
nuestro razonamiento y memoria y los efectos pueden durar ¡hasta 4 días! En
cambio, si en su lugar establecemos unos horarios de estudio específicos a lo
largo del día o la semana, estaremos creando una rutina de aprendizaje y a
medida que nuestro cerebro se acostumbre a aprender en esos momentos, nos será
cada vez más fácil estudiar.
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